• Facebook - Círculo Negro
  • Twitter - Círculo Negro

© Juan López-Carrillo – Todos los derechos reservados / Ilustraciones fondo de pantalla de Alfredo Gavín / Fotografías encabezado "Inicio", "Libros", "Poemas" y "Prosas" de Francesc Fernández

Bienvenidos a la página web del poeta

DOBLE TRISTEZA
 
Este lunes por la mañana
pierdo un billete de 50 euros.
Gano un amigo que nunca conoceré.
    Cada día estoy más convencido de que el poeta Juan López-Carrillo es un ente de ficción. Como Horacio Martín, como Ricardo Reis. Como Juan de Mairena, como Álvaro de Campos. Un heterónimo aunque –y de ahí el prodigio que me deslumbra y me confunde– sin un ego para el alter. De suyo podría ser un héroe clásico, tanto da homérico como virgiliano, mas le sobra materia y le falta abismo. No puede ser otra cosa que un personaje nacido de alguna pluma extraordinaria como la de don Álvaro Cunqueiro, tras la libación de medio azumbre de godello valdeorrés, o la del juez Perucho, después de probar el Dry Martini que prepara el maestro Gerard Vergés siguiendo las recomendaciones de Buñuel. Un heterónimo sin ónoma, sin dios y sin ley, que camina solitario, libre y renqueante con su tendón de Aquiles traspasado por la flecha de la desesperanza.
   Cada día estoy más convencido de que el poeta Juan López-Carrillo es una figura literaria. Sinécdoque o redundancia. Hipérbole paradójica que rodea la metáfora. O tal vez protagonista de alguna fábula que brotara de la inventiva prodigiosa de Antonio Pereira en una noche de filandón en los inviernos bercianos; o quizá nacido en el obrador del gran Ignacio Sanz, entre los versos segovianos de un romance de ciego, personaje de cuento con aroma de ojo de gallo y sabor de tinaja bodeguera. Más allá de la realidad. Más cerca de las sueños. Como el gordo Lezama, es la conjunción imposible de hipopótamo y colibrí. Un ser excesivo que levita en el aire con el grácil aletear de un ángel sexuado. Esfera imagen reflejada en un espejo. Como Lezama vive entre libros y en compañía de su madre, mas en materia de amores son otras sus aficiones y requiebros. Tampoco en este caso cuadra del todo el alter. Ni tampoco el ego.
    El poeta Juan López-Carrillo escribe versos como cuchilladas envueltas en la vaina de la felicidad. Quien forja el mundo a fuerza de palabras amasadas con el dolor y ofrecidas con la embriaguez de la delicia ha de habitar, por fuerza, el territorio sagrado de la poesía.
 
Ramón García MateosBaza de copas. Ajuste de cuentas: Castalia Ediciones, 2012