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© Juan López-Carrillo – Todos los derechos reservados / Ilustraciones fondo de pantalla de Alfredo Gavín / Fotografías encabezado "Inicio", "Libros", "Poemas" y "Prosas" de Francesc Fernández

«Candaya inaugura nueva sede», fotografía de la sección FOTOS de la página web de Juan López-Carrillo

Candaya inaugura nueva sede

 

El 4 de febrero de 2017 la editorial Candaya inauguró su nueva sede en la calle de la Bòbila, 4, en el barrio del Poble Sec, de Barcelona,  estableciendo ahí  ese reinado literario, que ya mucho tiempo atrás dejó de ser quimera fantástica (mas siempre manteniendo la voluntad quijotesca, y que a Olga y Paco siempre les guíe y nunca les falte) para consolidarse definitivamente como exitosa realidad terrenal. Pero para mí, cosa normal, hay una fecha mucho más importante que la que inicia este escrito, es la de 18 de octubre de 2006, el día en que se presentó mi libro de poemas Los muertos no van al cine (vaya, esto me hace recordar que llevo muchos años sin publicar libro de poemas que únicamente lleve mi nombre en su portada) y que Candaya publicó.  Fue en Reus y tuve la suerte, el honor, el privilegio, la alegría de que Gerard Vergés ejerciera de maestro de ceremonias y me presentase el libro. Tan a gusto estuve —estuvimos— con él, con sus palabras, con sus preguntas, con sus reflexiones que, con esto queda dicho todo, me olvidé de recitar poema alguno. (No muchos fueron los años de amistad que mantuve con Gerard, pero muchísimo sigo echándole en falta). Y todo esto sucedió gracias a Candaya que abrazó como suyos, un año antes, unos poemas que se habían resignado a reposar definitivamente en el cajón, ya ataúd de mis versos desamparados.  Y, para qué vamos ahora a salir con modestias infames: sin ser aún conscientes de ello, Paco y Olga hicieron posible que la humanidad pudiera disfrutar de unos poemas que harán que dentro de muchos siglos la Editorial Candaya siga recordada con veneración absoluta por las generaciones poéticas venideras,  al menos en este universo, que igual en otro paralelo se dedican al cine y yo no paso de hacer papeles de extra en sus películas. Y ahí estoy (foto de arriba) cuando poco faltaba para la inauguración de la nueva sede candayera, en la pared de la izquierda, iniciando mi rostro, y mi mano, la fila del medio (y daros cuenta, qué detalle más exquisto el de mis queridos editores), acompañado de las fotografías de otros escritores para que así nunca me pudiera sentir solo. Ah, cómo los quiero...

«Los muertos no van al cine», libro de poemas del poeta Juan López-Carrillo